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12 01 2010

¿Número binario en este blog? pues no, aunque así lo parece. Esta es la fecha exacta en que mi nueva vida comenzó. Fue el día en que el Poso y yo nos mudamos a nuestro nido de amor.

El 31 de diciembre del 2009 marcó el fin de nuestra vida como la conocíamos. Dejamos padres, casa y mascotas para iniciar nuestro prometedor 2010. Debo decir que esa noche tuvo tintes de tristeza, melancolía pero también de ansiedad y mucha felicidad.

El 2009 terminó de una manera muy agitada, la mudanza se complicó un poco y por tantito posponíamos la fecha designada. Afortunadamente lo logramos y aunque no estamos al 100 por ciento con nuestras cosas, ya tenemos la mayor parte en nuestra casa.

La dinámica ha sido excelente y ha traído sorpresas. Hemos sacado perros al parque, el Poso ha conocido la parte histérica que vive en mi cuando hago labores del hogar y él se ha desempeñado como un buen anfitrión y mi mano derecha.

En muchas cosas coincidimos, en otras no tanto, pero nada grave como para pelearnos a muerte. La familia ha asistido con gusto a conocer nuestro departamento y les ha agradado lo que hemos hecho con él.

Aun no armamos la fiesta de inauguración para los amigos pero yo espero que a finales de mes estemos completos para recibirlos.

Nos esperan noches intensas de Rock Band, Guitar Hero, películas, juegos de mesa, muchas conversaciones, días enteros de luchas, batallas libradas, algunas discusiones, llamadas telefónicas de amigos y familia, reuniones, molestias con vecinos, platillos “exóticos” que preparar y probar y mucho amor por compartir.

Sí, lo se, ya me puse cursi, pero si no lo plasmo aquí entonces, ¿dónde?…

Y por si te lo preguntas, ¿cómo nos fue con la boda? te diré que fue exitosa y bonita, sólo registro civil, personas muuuuy allegadas y una rica comida en un restaurant de coyoacán muy nice. Con eso me sentí una mujer realizada y completa.

He dicho.





Un hermoso lugar llamado Huatulco

4 09 2009

Wow, ya no recuerdo cuándo fue la última vez que escribí para el blog… deben ser meses de eso. Lo más importante en este momento es que tengo la motivación para volver a escribir y experimentar con los próximos post.

Antes de irme de vacaciones (sí, sí logré irme de vacaciones), me topé con varios blogs de tintes anecdóticos, debo confesar que me encanta enterarme de la vida de los demás, de sus aventuras, desilusiones, frustraciones, logros, etc… Me hace pensar que debo tener una vida más activa, o más bien como buena comunicóloga, debo abrirme el mundo y aunque el twitter me ayuda un poco a sacar mis pensamientos, no cuento con el espacio para poder contar muchas cosas que traigo en mente.

Siempre que huyo al mar me pregunto si realmente mi vida estará aquí en la ciudad…  si algun día la ciudad me dará esa paz que necesito o más bien, debería de preguntarme si es el irme lejos y alejarme de las cosas que me inquietan lo que me mantiene tranquila cuando salgo.

No lo se, aun no logro despejar esas grandes dudas pero espero hacerlo en poco tiempo. Ahora platicaré acerca de un hermoso lugar llamado Huatulco en el cual estuve por cinco días.

Huatulco se ubica en el estado de Oaxaca dentro de la República Mexi…, nada que, no pienso escribir un artículo tipo Wikipedia para explicar lo que significó Huatulco para mi.

Para empezar me fui con el Poso a este viaje, la elección estaba entre Huatulco o Puerto Escondido, el precio de los dos destinos era similar pero nos habían comentado que para mentes jóvenes como las nuestras nos convenía más Huatulco, así que hice la debida investigación y compré los paquetes en VTP de Méxicana. El precio fue razonable, contando que nos tocó la temporada baja y que era un hotel all inclusive llamado Crown Pacific Deluxe.

Debo decir que admiré la tranquilidad que se respira en Huatulco, no sólo en la playa sino en el centro. Hasta dan ganas de vivir por ahí…

La gente que trabaja en el hotel es muy amable y cálida. Me decepcionaron un poco las instalaciones por que le faltaba mantenimiento a sus habitaciones “de precios accesibles” pero compensó con el trato, la comida, las variedades en la noche y su gente. En verdad extraño estar ahí.

Mientras yo babeaba por la experiencia de poder darle de comer a los peces en la playa, el Poso babeaba por las animadoras del hotel que cabe señalar sólo tenían un “buen lejos”. Del atractivo masculino mejor ni hablamos, cero.

La playa que le corresponde al hotel (Tangolunda) no está en muy buenas condiciones como para caminarla a gusto, está de bajada y cansa mucho. Tuvimos la suerte de poder apreciar de cerca a unos cangrejos enormes, con unos colores muy vivos. Casi al final de la playa se puede apreciar un rompe olas que ha decir verdad le falta mantenimiento por parte del municipio.

Las habitaciones eran espaciosas pero sin mucho lujo, buena vista desde la terraza. La primera noche tuvimos la visita de una cuija (lagartijas transparentes que salen por las noches pero que no agreden a nadie), tratamos sacarla del cuarto pero nos fue imposible, se escondia y salía a capricho de la luz. También estaban “Juana” y “Juanita”, unas iguanas grises que estaban cerca de nuestra habitación.

La comida era de buena calidad, algo de variedad podría mejorarla… los desayunos eran delicosos, extraño a Silvia, la chica que hacía los omeletts y huevos al gusto en el bufet, daban ganas de traerla al DF  para que  preparara mis almuerzos, jejejeje. Eso si, no coman nada de snacks por que no son muy buenos que digamos.

Las bebidas alcohólicas de buena calidad, cerveza especita con todo y espuma, no como la del Hotel Intercontinental de Ixtapa, guácala, daba asco. Ahora se que soy adicta a las margaritas, el Poso trató de ponerme freno pero yo le seguí, total una vez al año no hace daño.

Nos fuimos a conocer el centro de Huatulco, nos enfocamos en el mercadito para comprar souvenirs y algunas cosas que al Poso le hacían falta. Debo decir que todo nos pareció a muy buen precio y calidad. Si alguna vez vas a Huatulco, no olvides comprar cremas de mezcal. Existen de varios sabores como coco, capuccino, fresa, etc.

El último día completo que estuvimos ahí nos fuimos de tour a las 7 bahías de huatulco, no se exactamente los nombres de las bahías por que Poso fue el experto que se encargó de recordarlos pero si puedo decir que pudimos apreciar playas prácticamente vírgenes, especies que yo creía imposible ver dentro de su hábitat como delfines y tortugas en apareamiento.

Detro de la experiencia del snorkelear tocamos un pez globo, un erizo rosa y una estrella de mar. Nadar y snorkelear dentro de esas aguas fue toda una experiencia.

Nos llevaron a conocer la bufadora, una cara de hombre que se forma en unas rocas, la playa de la entrega (donde según cuenta la historia fue ahí donde entregaron a Vicente Guerrero), la playa donde se filmó Y Tu Mamá También, playa maguey donde bajamos a comer algo y otras más.

Fue en un restaurant de la zona que en la cuenta nos metieron el 10 por ciento de la propina, asunto que detesto hagan así que no me fui del lugar sin reclamarle al mesero. Debo decir que la persona que nos dio el tour en la lancha fue muy agradable, accesible y amable. Ese día realmente el Poso y yo nos quemamos demasiado a tal grado de no poder dormir a gusto ya que todo nos ardía.

Realmente puedo decir que disfruté mis vacaciones, además de que Dios me echó una ayudadita con el Poso para que lloviera en la última tarde en Huatulco y él se terminara de convencer de lo bonito del lugar.

Hubo algunas discusiones dentro de las vacaciones con el Poso, nada que el regreso a su jungla (la ciudad de México) no pudiera solucionar.

Yo me encuentro tranquila aquí en la ciudad pero él realmente está feliz de volver a todo esto, no estoy segura de aguantar mucho en esta ciudad, creo que la ciudad y yo no estamos hechos el uno para el otro. El mar me llama cada vez con más fuerza…

Huatulco